Rusia (Crónica de Viaje - volumen 2)

Actualizado: abr 11


Hoy es aniversario del nacimiento de Ivan el Terribe. Él fue el primero en llevar el título de Zar y entre sus logros están el haber conquistado Siberia, mandó a construir la catedral San Basilio en Moscú, comandó la centralización del poder en la capital y, por tanto, es considerado el creador del estado ruso. ¿Por qué se lo conoce como "el terrible", porque según la historia lo era: desde niño arrojaba animales al vacío, incluso llegó a ordenar cegar a los arquitectos de San Basilio para que no pudieran proyectar nada más hermoso (entre otras cosas aún más terribles que no vienen al caso).

Como el primer Zar ruso se lo recuerda y se lo respeta. Por eso, nosotros publicamos la Crónica de Viajes de Catalina - Volumen 2.

Palacio Peterhof

SAN PETERSBURGO

“Es una ciudad hermosa”, me decían. “La noche es muy loca”, también escuché. Durante meses antes de llegar a Rusia personas de todo el mundo daban testimonios de cómo habían sido robados por la policía rusa, o de lo impresionante que son los palacios e iglesias en esa ciudad.

Mi primera impresión fue: es grande.

Va más allá de que sea una megalópolis con calles que llevan y traen a diestro y siniestro, con las iglesias ortodoxas tan coloridas, de formas redondeadas. Tiene que ver con que en el centro de San Petersburgo, a muchas cuadras a la redonda de la avenida Nevski Prospekt, no vi una casa. Más que nada edificios. Bloques y bloques rectangulares llenos de puertas y ventanas. Veredas angostas, calles de la misma forma que desembocan en avenidas descomunales, en mares de personas que pasaban sin mirar al costado. Es grande. La ciudad que Rusia nos presenta se aleja por completo del pantano que supo ser hasta que Pedro, el Grande, mandó a construir una ciudad-puerto a semejanza de Ámsterdam y Venecia.

En mi primer día en la Gran San Petersburgo solo fui capaz de caminar. Calles, parques, esquinas y catedrales. Perdida en el mapa, dejándome llevar por un amigo de macedonia que, supuestamente, sabía dónde estábamos. Él al menos entendía el alfabeto cirílico y esa costumbre de poca sonrisa que se veía por los cafés rusos.

La Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada siempre me pareció una torta con merengues de colores. Al llegar, al tenerla frente a mí, esa explosión de formas y colores, tan diferente a las iglesias que estaba acostumbrada a ver, las iglesias ortodoxas parecen mucho más felices. Y esta iglesia se convirtió en un paseo obligado: cada vez que llegaba al centro de San Petersburgo tenía que ir por allí y dar mis respetos.

Es mucho más que una iglesia: es un monumento en honor al Zar Alejandro II que fue asesinado en el lugar justo donde se levanta este carnaval ortodoxo, tan colorido y con tanta significancia a la historia rusa.

Noches blancas

Crucero por el río Nevá: Hay que hacerlo. Especialmente si se visita Rusia durante el verano y se tiene la oportunidad de ver días eternos. Las noches blancas, como le llaman a ese fenómeno de luz de sol continua, es un espectáculo en sí mismo, pero si a esto lo acompañamos con un lento viaje por el río para ver el cambio de colores (por la luz) en los edificios… entonces es una experiencia completa.

Al bajarnos del crucero comenzamos a caminar por la avenida Nevski, casi desierta a esa hora. Parte de la noche loca de San Petersburgo, detalle que las personas que me hablaban de la ciudad seguro se olvidaron de mencionar, es que los puentes de la megalópolis se levantan a ciertas horas de la noche y separan la ciudad: el centro queda totalmente aislado. Es para que los barcos puedan pasar por los canales. Pero tuvimos la buena suerte (porque todo mal momento en un viaje se convierte en aventura) de que conseguimos uno de estos taxis civiles que no sabía a dónde llevarnos y en lugar de al puerto de cruceros nos llevó al puerto de carga.

San Petersburgo sabe de iglesias y palacios. De uno de los museos más completos del mundo, como es el Hermitage, donde se conservan piezas desde la época de Pedro, el Grande. De joyas y fiestas reales, también como tragedia, hambre y frío. San Petersburgo es testigo e invita a sus visitantes a conocer ambas caras de la historia rusa. La que nos encanta con bailes de zares y la que nos golpea con olas de frío.


25 vistas

Contacto: +598 2902 2025 - +598 92 462 099  /  fenix@fenixinternacional.com  /  Soriano 1342 /  Montevideo - Uruguay

  • Facebook - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • Instagram - Black Circle
  • LinkedIn - Black Circle